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La agricultura fue la base principal de la economÃa tarasca, aunque esta se complementó con la cacerÃa, la recolección de plantas, frutas y yerbas medicinales silvestres, por supuesto también con la abundante pesca de especies tÃpicas de lagos locales. Sin embargo el comercio fue uno de los ejes más importantes sobre el que giraron las relaciones sociales y por tanto las culturales en general, de todos los grupos y desde épocas tan remotas como el siglo XV a.C. Entre Michoacán, sus vecinos más próximos y el enorme mundo conocido en aquel entonces , el comercio fue tantas veces mayor de lo que podemos imaginar. Gracias a esta actividad transitaron mercaderÃas exóticas, objetos suntuarios, como pieles plumas, piedras semipreciosas. Sobre todo las ideas , las cuales se intercambiaron a lo largo de los muchos caminos trazados siglos atrás.
En los lugares excavados a la fecha se han localizado materias primas ajenas al área, procedentes de los confines mesoamericanos y seguramente también otros más lejanos de Centro Y Sudamérica. Por ejemplo se han rescatado objetos tallados en piedras verdes provenientes de Guerrero, Oaxaca y Centro América. Otros manufacturados con turquesa procedente del norte del paÃs y del actual suroeste de los Estados Unidos. Asà mismo puntas de proyectil y ornamentos de obsidiana provenientes de diferentes yacimientos locales, del estado de México e Hidalgo, cobre y oro: También se han identificado técnicas de manufacturas y decorativas, que confirman dichos intercambios. Otro elemento importado son las conchas y caracoles marinos procedentes básicamente del océano Pacifico aunque también del Atlántico. Toda una información que confirma la importancia estratégica de las viejas rutas de comunicación antiguas. Estos movimientos comerciales se apoyaron además sobre un especial control social, polÃtico y religioso. |